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domingo tarde con Lily

Abril 27, 2008

Cuando no vives solo, se disfruta más el domingo tarde. Lo tengo comprobado: un alquiler en Barcelona sólo te permite independencia a ratos, con suerte un par de horas seguidas. Acaban de dejarme en paz y mira, lo celebro con un poco de Lily Allen y recordando el buen rollo de la sesión de anoche (vodka lento, voll-damm helada y celebridades como Dani, Alfonso, Carrie y dandan). Supongo que cinedromo fue un éxito, y Ed Wood nos dejó tan buen cuerpo que no apetecía salir de casa.

Hey, que llega Knock ‘Em Out. Ciao.

ebriedad vs. hipocresía

Marzo 3, 2008

Me ha sorprendido por su valentía lo que le dice hoy Javier Esteban a Víctor-M. Amela en La Contra (La Vanguardia). Aquí lo pego:

¿Qué es la ebriedad?
Una expansión de la conciencia que descorre los velos que ocultan la realidad.
¿Desde cuándo conocemos la ebriedad?
Desde siempre. Hasta los animales se drogan con sustancias naturales, con frutos fermentados… Hormigas, cabras, pájaros, monos… ¡Todos se extasían y juegan!
Entonces, ¿somos como animales?
No: ellos actúan por instintivo determinismo, pero nosotros ¡tenemos libertad! Libertad para la ebriedad. Libertad para experimentar con nuestra conciencia.
¿Libertad para drogarnos?
¡Es el uso de esa libertad lo que nos hace humanos! El derecho a la ebriedad, por tanto, es un derecho humano fundamental.
“Que nadie me diga cuántos vasos de vino puedo beber”, dijo Aznar.
Tiene razón. Pero seguro que su droga favorita es el poder, como la de Zapatero…
Ni Zapatero ni Rajoy han fumado nunca un porro, según han declarado.
Por cuestión generacional, a mí me cuesta creer que Zapatero nunca haya probado un porro: ¡es como si su padre nunca hubiese probado un vaso de vino!
¿Quién coarta ese derecho humano a la ebriedad, en su opinión?
La Iglesia católica y el Estado (iglesia laica), que quieren fiscalizarnos la conciencia.
¿Por castigar al conductor ebrio?
No, yo no me opongo a sancionar conductas peligrosas para terceros. Pero critico que se nos esté boicoteando el autocontrol de nuestra conciencia.
¿Desde cuándo sucede eso?
Empezó ya con la destrucción de templo griego de Eleusis, en el siglo IV d. C.
¡Sí que se va usted lejos…!
Desde el año 1500 a. C., era el escenario de los misterios eleusinos, ritual de ebriedad que cada griego vivía una vez en su vida: le abría las puertas de la conciencia.
¿En qué consistían esos misterios?
Se acudía de noche en grupo y en comunión colectiva se ingería un enteógeno.
¿Qué es un enteógeno?
Significa “dentro de mí dios deviene”. Es una sustancia psicoactiva inductora de una experiencia extática, de unicidad con el cosmos. Una vivencia de divinidad.
¿Qué sustancia se ingería en Eleusis?
Una sopa de cereal llamada kikéon,que contenía cornezuelo del centeno, un hongo con una sustancia psicoactiva idéntica al LSD, el enteógeno más poderoso conocido.
¿Y qué les sucedía entonces?
Cada uno vivía su propia experiencia de conciencia expandida. Se les mostraban ciertos símbolos y se les representaban ciertas escenas que guiaban al individuo hacia su autoconocimiento.
¿Era una ebriedad ritualizada?
Sí, encajada en el sistema, en beneficio de la libre conciencia de cada individuo. Eso fue barrido, destruido. Hoy nos falta, y nuestros jóvenes, ignorantes, acaban dañándose en sus irrefrenables intentos de ebriedad.
¿Quién destruyó ese ritual?
Los bárbaros y los monjes nestorianos cristianos, en el siglo IV d. C.: la cultura occidental quedó sin referentes de ebriedad.
Tenemos el vino, los alcoholes…
No son enteógenos, son muletas útiles para nuestras vidas insatisfactorias, esclavizadas por el rendimiento económico. Y, más que expandir la conciencia, la enturbian.
Algo de alcohol puede sentar muy bien.
Es cierto que el veneno está en la dosis, como ya dijeron también los griegos.
¿Qué personajes ilustres sabían esto?
¡Toda la obra de Platón es una crónica de ebriedades! Aquellos filósofos, como los chamanes, accedían a éxtasis, cómo también los druidas, luego las brujas ¡o los místicos!, ebrios sin sustancias, que tanto inquietaron a la Iglesia… ¡El poder establecido siempre ha combatido a esas gentes!
¿Por qué motivo?
¡Nada más disolvente que el libre acceso a la propia conciencia! Por eso Nixon arremetió contra los profetas del LSD, cuyas experiencias (Hoffman, Junger, Michaux, Wason, Huxley, Kesey, Leary…) alimentaron el feminismo, el ecologismo, el pacifismo, los derechos civiles… Nixon declaró la guerra a la conciencia: comenzó la guerra contra la droga, comenzó la gran catástrofe.
¿Qué catástrofe?
Millones de encarcelados, decenas de miles de muertos, narcodictaduras, tercera causa de dinero negro en el mundo, hambrunas campesinas, multiplicación de politoxicomanías… ¡La prohibición de la droga ha sido el mayor error del siglo XX!
¿Propone eliminar la prohibición?
¿Ha evitado la prohibición que nuestros niños estén metiéndose droga con 13 años? ¡No! Más bien lo contrario: la prohibición regala a las mafias su inmenso poder.
Eso me decía un político colombiano…
Muchos gobernantes ya reconocen el fracaso de la plaga prohibicionista.
¿Hace usted apología de las drogas?
¡No! Sí de la ebriedad: cualquier persona mayor de edad debería poder consumir cualquier sustancia (con el límite único de la libertad de terceros). Y, mire, Silicon Valley nació de la ebriedad de gentes como Bill Gates: ¡él sí admite que fumó porros…!
¿Qué le diría a Zapatero?
Que un derecho inherente a la libertad de conciencia es el derecho a la ebriedad, y que la ley debería protegerlo.”

Si pudiera, lo firmaría.

cinedromo deluxe: Blood Simple

Marzo 1, 2008

A mí me encanta, qué le voy a hacer. Sé que los Coen se han forrado con otras, pero Sangre Fácil me pareció perfecta hace diez años y me sigue fascinando ahora.

Un deleite que aúna intriga, acción de pasos cortos y humor muy-muy negro: un encargo “poco legal” pero bien remunerado (mmm… cómo me hace pensar en la profesión letrada, que defiende al primero que paga). Encargo que -cómo no- se va al traste por la codicia del (más) malo. Al final, la bella McDormand se queda sola; ni marido, ni amante, ni nada, hala: todos al hoyo. Y claro, a la pobre no le quedó otra que casarse con el Joel. Eso que se llevó (el muy cabrón).

te odio Miller

Febrero 10, 2008

Tenía que hacerlo. Su Muerte de un viajante me ha obligado a hacerme un blog y a gritar mi odio a los cuatro vientos. Me ha dejado abierto en canal, y mis entrañas me miran a la cara (me asquean mis propias entrañas, Miller, muchas gracias). Y encima, en plena catarsis, me doy cuenta de que le tengo envidia (sí, envidia, qué pasa).

Es que no lloraba así desde El viejo y el mar. Joder. Te odio Miller.